Artículo de Jaume Carreras publicado en Cinearchivo.

Ningún oráculo mediático hubiera augurado, hace unos años, a Javier Navarrete un puesto en la lista de los elegidos. Ni esta parecía la ocasión propicia para ello. No por falta de talento, más bien por todo lo contrario. Hollywood premia la pomposidad y el espectáculo, nominales que nada tienen que ver con la excepcional partitura que Navarrete ha tejido para Guillermo del Toro.

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