Artículo de Jaume Carreras publicado en Cinearchivo.

En una época, la actual, en la que la decadencia de la autoridad musical es cada vez más manifiesta y acuciante, en la que los compositores cinematográficos tienden cada vez más a la autocomplacencia mimética, inmolando la creatividad y la originalidad en favor de los clixés, la autoridad de John (Towner) Williams (Nueva York, 1932) se mantiene intacta. Más aún, su figura aumenta el relieve con el tiempo, pues incontables son ya las muestras de su genio, que han pasado al inconsciente colectivo en forma de perlas sonoras de incuestionable belleza, trascendiendo incluso las imágenes que las hicieron famosas.

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